Beneficios que traen los Acuerdos de Paz en la Salud

El alcance de los daños causados por décadas de conflicto armado en Colombia es enorme, con 270.000 muertes, 80.000 desapariciones y 8,2 millones de personas desplazadas internamente entre 1958 al 2017, y esas cifras sólo reflejan las que se han registrado oficialmente con el gobierno, lo que probablemente sea una estimación baja. 

El conflicto se extendió durante décadas, y sólo terminó con el acuerdo de paz de 2016. Dado que el Congreso aprobó en el 2017, que los tribunales de justicia  juzgaran a los criminales de guerra y administraran las reparaciones a las víctimas del conflicto, el gobierno de Colombia debió hacer su trabajo en 2018.

Es decir, debió elaborar políticas para que el acuerdo de paz se materializara y abordar los problemas que desencadenaron el conflicto en un principio. Pero ha surgido una estrella menos conocida del proceso de paz, la política de salud.

Beneficios de los Acuerdos de Paz en Salud

Antes del proceso de paz, los economistas de la salud de todo el mundo habían pregonado el éxito de la expansión de la atención sanitaria de Colombia en 1993, especialmente como un modelo potencial para la reforma de la atención sanitaria de los Estados Unidos. 

Un estudio realizado en 2013, por ejemplo, analizó el impacto del aumento de la cobertura de los seguros de salud en las disparidades de mortalidad para ver los aspectos que se podían a los EE.UU. de la expansión de la asistencia sanitaria.

Buscando dar respuesta y asegurar a más personas de bajos ingresos, para reducir las tasas de mortalidad. Los colombianos están ahora asegurados en un sistema de dos niveles. Por lo tanto, la gente puede adquirir un seguro de salud en el mercado privado a través de la nómina y las contribuciones de los empleadores (Ley de Atención Asequible).

Los que no pueden, sin embargo, costear el seguro de salud,  se les proporciona un seguro subvencionado (expansión de Medicaid). A pesar de los incesantes índices de pobreza y desigualdad en el país, Colombia implementó con éxito el seguro médico obligatorio, asegurando a aproximadamente el 95 por ciento de los colombianos. 

Pero hasta ahora, la atención ha sido limitada en las zonas rurales más afectadas por el conflicto (especialmente las poblaciones indígenas y afrocolombianas) debido a las preocupaciones por la seguridad y al poco dinero asignado a los hospitales públicos de esas zonas.

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Asistencia de Salud en las zonas aisladas

Ahora que los grupos armados se están desmovilizando es lo suficientemente seguro y necesario proporcionar asistencia sanitaria a las zonas aisladas, y el acceso a la asistencia sanitaria se ha escrito explícitamente en el acuerdo de paz.

El estado colombiano parece darse cuenta de que los servicios de atención hacen más que sólo proporcionar atención sanitaria, ya que, son una manera de construir la capacidad cívica. 

Por lo tanto,  la construcción de la capacidad cívica no es una hazaña pequeña a la luz de la historia violenta de Colombia, una historia ligada directamente a la profunda desigualdad económica y social. 

No obstante, el estado considera que la atención sanitaria es vital para el proceso de paz y que las crisis sanitarias son crisis políticas potenciales, por lo que, se necesita cambiar las mentalidades para que ya no haya la costumbre a tratar los asuntos con medios militares, relacionados con la educación pública, atención sanitaria, reconciliación, entre otros.

El reto es incluir a la comunidad en la reconstrucción de la democracia. La prestación de servicios de atención de la salud es un primer paso visible en el fomento de la confianza con las comunidades locales y los excombatientes. 

El estado ya ha tomado la decisión deliberada de desplegar médicos de los hospitales públicos locales en 26 zonas de campamento para garantizar el cese del fuego, el desarme y los procesos de reingreso, para crear capacidad local.

Al igual que en el sistema de salud pública más amplio de Colombia, los recursos sanitarios subvencionados se están poniendo deliberadamente a disposición de todos, incluidas las poblaciones desempleadas y sin hogar, con el fin de salvar las diferencias políticas y crear igualdad entre los combatientes y las poblaciones rurales, indígenas y afrocolombianas más afectadas por el conflicto.

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